Desafíos en la cultura de un modelo de trabajo híbrido

23.08.2021

Que la pandemia ocasionada por la COVID-19 en 2020 impulsó el teletrabajo en España no es una novedad. Pero ahora estamos viendo muchas diferencias en cuanto a los modelos que están presentando las empresas, sobre todo, adaptados a las peculiaridades de cada una de ellas.

En las últimas semanas hemos podido leer en diferentes medios digitales características concretas sobre cómo van a trabajar algunas compañías. Cada una con sus variantes, pero todas coinciden en lo mismo:

 un modelo híbrido que reúna lo mejor del trabajo presencial y en remoto, favoreciendo la conciliación de la vida profesional y personal.

¿Qué entendemos por modelo híbrido de trabajo?


Tradicionalmente se trataba de un sistema que dividía la jornada laboral entre el domicilio y la oficina, predominando esta última. Actualmente, la mayor parte de las organizaciones apuestan por el concepto de trabajo a distancia, es decir, cada empleado puede elegir desde dónde quiere trabajar. Esto es posible porque la confianza es uno de los valores que más relevancia ha cobrado entre la empresa y sus personas.

Sin embargo, el modelo híbrido también conlleva desafíos importantes para las empresas en su implantación. 

Además de los más evidentes como puede ser la ocupación de los espacios, hay que tener en cuenta otros como el rechazo de algunas personas a volver a la oficina, el cambio cultural o la dificultad para establecer relaciones sociales.

La vuelta a la oficina no supone lo mismo para todos, nos encontramos desde el alivio de algunos empleados, hasta el miedo de otros. En estos momentos el papel de la empresa y, en concreto de los líderes, será clave para apoyar a las personas en esta transición.

Uno de los aspectos más relevantes será una comunicación clara y transparente, que garantice una cierta tranquilidad a las personas que la vuelta a la oficina puede generarles dudas o miedos. Es necesario también que los empleados tengan espacios para compartir sus preocupaciones y se haga un seguimiento de sus propias emociones en los primeros meses. El bienestar de los equipos sigue siendo muy relevante a la hora de tomar decisiones y mantener la productividad.

Otro de los desafíos del modelo híbrido es la desigualdad que puede generarse entre los trabajadores presenciales y en remoto. Dorie Clark, experta en personal branding, relata en un artículo para la revista Harvard Business Review varias estrategias que pueden ayudar a los trabajadores remotos a mantener su visibilidad y reputación:

  • Trabajando en remoto nunca serás tan accesible como alguien sentado a dos metros de distancia a quién se puede acudir si se tiene alguna duda o idea en mente, por lo que habrá que mostrarse más accesible y dispuesto.
  • Hacerse visible físicamente y encender la cámara siempre que sea posible en las reuniones virtuales.
  • Generar espacios y conexiones para crear relaciones más personales. Muchas investigaciones han demostrado que es mucho más probable que las negociaciones se resuelvan con éxito cuando los participantes comparten información personal entre sí. Y, de hecho, es más probable que un compañero que siente una conexión personal contigo acuda a ti, aunque no estés físicamente cerca.

Sea cual sea el modelo que establezca cada empresa una vez finalizada la alerta sanitaria, lo que sí está claro es que afrontamos una nueva etapa de cambios en los que la flexibilidad, la escucha activa y la confianza serán clave para adaptarnos.

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